Introducción

Al crecer, los niños atraviesan diferentes etapas. No tienen las mismas necesidades ni los mismos comportamientos y su crecimiento tampoco es siempre idéntico. Por eso, es importante conocer las características específicas y las prioridades de cada una de las etapas de la infancia y de la adolescencia, centrándose en los aspectos físicos, fisiológicos y psicológicos.

El entrenador-educador debe tener muy presente que los jóvenes no son pequeños adultos y, para establecer el mejor enfoque posible, debe tomar en consideración las etapas de crecimiento y desarrollo del niño. Es responsabilidad del entrenador-educador conocer perfectamente estos puntos cruciales y ponerlos en práctica en cada caso particular.

Es importante tener en cuenta el desarrollo físico de cada joven y, por tanto, distinguir correctamente la edad cronológica de la edad física. Además, algunos niños empiezan a jugar al fútbol después de los 6-8 años, que es la edad a la cual empieza la mayoría de ellos. Por consiguiente, es importante que el entrenadoreducador respete el nivel del niño y muestre una actitud positiva para favorecer el aprendizaje.

El entrenador-educador orienta a niños que juegan al fútbol, no entrena futbolistas. 

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