Formatos de partidos reducidos

El fútbol consiste básicamente en dos ideas: marcar goles y evitar que marque el adversario. La mejor forma de centrarse en estos objetivos es utilizar formatos de partidos reducidos adaptados y aplicados a los diferentes ejercicios.

 

  • El formato de partido más pequeño es el uno contra uno.
  • En este ejercicio, nos concentramos en la vertiente técnica del regate y en la protección del balón.
  • El niño debe aprender también a imponerse y a utilizar su cuerpo correctamente.
  • Es, sencillamente, el clásico “yo con mi balón”. 

Cuando se añade otro participante a este ejercicio (2 contra 1), la situación cambia. Ahora, el niño tiene la opción de pasar y debe decidir (él mismo) qué opción escoger: ¿seguir con el balón o pasarlo? El nivel siguiente, con varios adversarios y compañeros, requiere mayor visión, mayor noción de juego colectivo y creatividad. Cuantos más jugadores haya, más complejo será el partido.

Por este motivo, es importante tener en cuenta la edad y dejar progresar a los niños pasando de los partidos reducidos a mayores superficies de juego. Otro argumento clave es el hecho de que, en los partidos reducidos, los niños tocan más a menudo el balón y no pueden “esconderse”. Al contrario, deben buscar activamente el balón. Los partidos reducidos son muy intensos. No deben subestimarse y un partido no puede prolongarse durante demasiado tiempo.

Es necesario tener sustitutos junto al terreno de juego y hacer cambios constantemente, ya que así se mantiene el partido o ejercicio a un buen ritmo. Dependiendo de la aptitud y de la edad, también deben usarse los formatos de partido sin porteros. 

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Durante las primeras etapas, es importante garantizar que es fácil marcar goles. Eso anima a los niños a disparar a portería y también ayuda a enseñar la técnica. Los participantes más avanzados necesitarán mayor resistencia, y deben aprender a marcar goles con mayor presión. Eso requiere usar una mayor técnica, que se encuentra ya en un nivel más avanzado y requiere introducir un portero.

No obstante, es importante enseñar tácticas a los porteros. Los partidos reducidos son perfectos para enseñar a los guardametas el aspecto táctico del deporte (disparos a portería, situaciones bajo presión, oportunidades de iniciar ataques o contraataques, etc.). En resumen, los jugadores tocan mucho más el balón en los partidos reducidos. Efectúan más pases y se encuentran más a menudo en situaciones de uno contra uno. Las repeticiones de situaciones en que deben tomar decisiones ayudarán a los niños a aprender y a adquirir una buena experiencia, y su participación activa en el partido aumentará sus ganas de jugar.

El juego resulta más fácil de comprender y, lo que es más importante, los niños se divierten y gozan de libertad de expresión con el balón en los pies. 

Ejemplos de organización

Principios:

En un terreno estándar de fútbol 11 pueden caber entre 4 y 6 canchas de fútbol 5. En estas canchas pueden disputarse partidos simultáneos, así como juegos o ejercicios. 

En un terreno cuyo tamaño sea la mitad del estándar pueden caber 2 o 3 canchas de fútbol 5. En estas canchas pueden disputarse partidos simultáneos, así como juegos o ejercicios. Se recomienda:

 

  • utilizar las líneas normales: la de la banda, el fondo y el área pequeña de la cancha de fútbol 11;
  • utilizar conos para acabar de delimitar las áreas del partido 5 contra 5 (no es necesario efectuar un trazado suplementario). 

Introducción a los sistemas de juego en espacios reducidos

Uno de los fundamentos del fútbol es el enfrentamiento uno contra uno, ya que es en esta situación cuando entran en juego las cualidades de cada uno. Nuestra filosofía tiene en consideración el espíritu de equipo y siempre recomendamos jugar al fútbol en equipo pero, al mismo tiempo, es necesario adaptar y descubrir las diferentes situaciones del partido utilizando ejercicios específicos orientados al uno contra uno.

Así, los partidos de uno contra uno son la ocasión para que los niños desarrollen sus tácticas básicas: atacar y defender. Trataremos el posicionamiento avanzado una vez que los jugadores tengan suficiente experiencia como para poder colocarse en espacios abiertos. Para empezar a organizar partidos en minicanchas, comenzamos dando información general sobre la edad de los niños y las dimensiones de los terrenos.

Es necesario tener en cuenta que la capacidad para entender y leer el partido determina a menudo el tamaño de la cancha. 

La recomendación que se haga en cuanto al número de jugadores en relación con el terreno depende de la filosofía ideada en el plan de desarrollo. Según los objetivos, se podría decir que cualquier tipo de cancha ayuda a mejorar el nivel de juego. El número de jugadores depende fundamentalmente de la infraestructura y de los objetivos propuestos.

Por ello, todos los tipos de organización son válidos si existe relación directa entre el objetivo y el tipo de partido. Una transición lógica de sistemas de juego sería, por ejemplo, que el 3 contra 3 se acabe convirtiendo en 9 contra 9, siempre pasando por todas las configuraciones intermedias, es decir, 4 contra 4, 5 contra 5, 6 contra 6, 7 contra 7 y 8 contra 8. La ventaja numérica también requiere gran flexibilidad táctica.

La tabla de la página 66 muestra que la cancha que utilizarán los jugadores depende de su edad, pero también del número de participantes y, especialmente, de sus cualidades. El único capaz de evaluar el nivel de los jugadores y decidir las formas de juego es el entrenador-educador.