Jugar por diversión

Para los niños, jugar es lo más importante y lo hacen por el mero placer de jugar. Jugar partidos es una parte vital del entrenamiento y los niños aprenden más rápido jugando. El juego mejora sus aptitudes e independencia, facilita el proceso de llevar la iniciativa y tomar decisiones (creatividad), y también la relación con los demás y la consideración hacia el resto. 

Desde un punto de vista más táctico, se trata de visión de juego, ataque y defensa. No obstante, cada sesión de fútbol base debe incluir una parte de juego libre. En ese momento, el entrenador-educador se retirará y tomará cierta distancia. Así los niños podrán jugar sin restricciones y poner en práctica lo que han aprendido. 

La superficie de juego

La dimensión del terreno también es muy importante. Debe adaptarse a la edad, la habilidad y el número de jugadores. En un terreno pequeño con muchos jugadores resultará difícil jugar y se necesitarán una gran técnica y visión de juego. Normalmente, no se puede dar por sentado que todos los niños de 6 a 12 años tengan ya tales aptitudes. Los niños tienen diferentes características según su desarrollo físico y técnico y, por este motivo, los partidos reducidos no resultan recomendables para todas las edades. Es importante seguir una evolución lógica, en la que los niños comiencen con partidos reducidos a 4 (sin porteros) y terminen por jugar a fútbol 9. 

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